Vivir sin excusas


Esto no va de fórmulas mágicas. Las he leído todas y sin poner el alma, no sirven de nada… Ha llegado un momento de despertar. Y no es porque no funcionen, porque lo que nos dicen muchos expertos es totalmente cierto. Lo que ocurre es que buscamos siempre el camino fácil, el atajo,  buscamos el éxito a domicilio como si fuera una pizza, esperamos triunfar mientras el trabajo nos viene hecho… Nos decidimos a aplicar la fórmula que los que saben nos comparten sin haber puesto los cimientos de nuestra vida y lo que construimos cae como un castillo de arena… Y desistimos, porque no somos sólidos, no tanto como creemos… La solidez es el resultado de nuestro trabajo no de un golpe de suerte.

Y en realidad, todo es muy simple. La fórmula es sencilla… Conócete, confía y avanza hacia lo que quieres. 

Lo que pasa es que nos saltamos los dos primeros pasos, porque esos son los que cuestan ¿verdad? Y eso hace que sea muy complicado, porque nos pasamos la vida huyendo de nosotros mismos.

De hecho, seamos sinceros, deseamos triunfar para dejar de ser nosotros y ser otros. Una versión que no nos avergüence y sea aceptada por todos… Esperamos que el éxito nos traiga esa autoestima que nos falta. Tenemos la esperanza que cuando otros nos miren con admiración, esa emoción se nos pegue y nos sintamos alguien que importa…

No va así. En realidad, el circuito va al revés. Tenemos que ser admirables antes de llegar a la meta… Y no esperar ovaciones ni vítores, sino ser grandes personas. No se trata de hacer para ser, sino de ser primero y hacer lo que esa persona puede aportar al mundo. Primero das y luego recibes… Y cuando das porque te llena por dentro dar, no necesitas recibir aunque te das cuenta de que ya tienes mucho.

Como siempre, en el fondo, esperamos que sean otros los que nos traigan esa madurez que nos falta, la aceptación de lo que ya somos.

Queremos tener éxito para llenar un vacío que en realidad es la consecuencia de no haberlo llenado antes con nosotros mismos… Con amor, comprensión y confianza…

Queremos que se nos distinga pero nos aterra ser distintos.

Queremos la medalla antes de ganar la carrera porque pensamos que eso nos dará fuerzas para afrontarla… Y es un espejismo. 

Porque en realidad, tener un plan es básico, pero esto no va sólo de estrategia. Va de esencia, de actitud, de decirte la verdad a la cara y saber quién eres.

Esto va de ganas, de agallas, de quitarse la pereza de encima y, sobre todo, de sacar al sol todo lo que llevas dentro y estás reservando para ese día que nunca llega.

Va de ser tú y tomar las riendas de tu vida. La idea es que de aquí a unos años no te arrepientas de haberte quedado corto o no haber sabido levantarte del sofá de la vida…

No sé si te has dado cuenta de que todo está cambiando. Íbamos en el furgón de cola de un tren roñoso y nos pisábamos unos a otros para llegar al primer vagón. Hacíamos méritos ante un conductor mediocre, jugando a ser aún más mediocres que él para no asustarle y que no pensara que nos íbamos a comer su pedazo de tarta. Era un juego de vanidades que dejaba a la mitad de nosotros fuera, aquellos que tenían sueños e ilusiones y querían cambiar el mundo casi no llegaban y si querían algo, debían saltar del tren, en marcha, sin rodilleras, sin casco, sólo con sus ganas y su talento…Los que no estaban dispuestos a fingir que eran dóciles siempre perdían algo por el camino… Los que no bajaban la cabeza siempre estaban hacinados con las mercancías…

La gran noticia, aunque da un miedo atroz, es que el tren ha descarrilado. El suelo se abre y todos caen a un abismo. Se aferran a una seguridad que era ficticia. Era un dibujo de una realidad creada para vivir a medias y conformarse con pasar los días. Estaba atada a una producción sin alma, una sumisión que nos dejaba muertos por dentro… Esa no es tu vida, es un sucedáneo, un placebo con el que te engañas pensando que vas a alcanzar tu sueño. Y lo vas dejando pasar porque te gusta soñar que lo harás, pero no mueves un dedo por conseguirlo.

Esto ahora va de mostrar quién eres y qué puedes ofrecer.

Entramos en un nuevo paradigma donde las vidas programadas para no sentir y no pensar no tienen cabida. El mundo tal como lo conocíamos deja de existir. No hay más seguros que tu talento, tu trabajo y tu capacidad para imaginar otras realidades que no son esta. No hay sillas donde sentarse para siempre ni tareas que ocupen toda tu vida… No habrá despachos con puertas blindadas, ni jefes con dedos acusadores (los hay, cierto, pero creo que los días de reinado se les acaban). Hay proyectos, ilusiones, personas… Hay servicios que ofrecer, necesidades por cubrir y personas dispuestas a hacerlo cada día mejor… ¿Formas parte de ese grupo de personas? ¿Has despertado?

Se acabó el ir de un lado a otro de una oficina gris fingiendo con papeles en la mano, se acabó en reírle al jefe una gracia sin gracia un lunes que suplicas que sea viernes… Se acabó el vivir solamente el fin de semana y pasar el resto de tus días con el cuerpo encogido porque desearías ocupar otra vida. Ya no toca dejar las cosas a medias, posponerlas para mañana y fingir que algún día serás quién deseas ser. Porque sabes que nunca llegará si no empiezas hoy.

Se acabaron las conversaciones vacías y  fingidas ante la máquina del café, los informes largos que no dicen nada pero que nos llenan la vida para que no nos demos cuenta de que no tenemos vida. Se acaba la era de las horas perdidas esperando que el reloj dé la hora de largarse a casa y salir corriendo a buscar una libertad que ya no sabe a nada porque para conseguirla has penado horas en una vida gris y te has vaciado por dentro.

Esto va de moverse. Es un zarandeo. Un golpe seco para apostar por ti y creer en tus posibilidades. Va de no esperar más y crear el camino, sin esperar a mirar al horizonte y ver el que otros han trazado. Va de ensuciarse y despeinarse.

Va de rarezas. De ser distinto y dar las gracias por serlo. De dejar de esconderse. De pasar de ser el camaleón al pavo real, pero sin hincharse demasiado…Va de ideas que encuentran otras ideas, de personas que colaboran y comparten proyectos… Va de saltar del tren y pilotar tu mismo un avión.

No va de jefes, va de personas que comparten retos.

No va de repetir en las redes frases ñoñas ni eslóganes gastados, va de originalidad, de excelencia, de arriesgarse a ser uno mismo.

Va de talento. De pasión. De acabar el día emocionado soñando con poder continuar y llegar a casa con esa sensación de estar en el camino… Aunque sea complicado, aunque a veces se disipe, aunque asuste un poco…

La era de los mediocres ha terminado… Ahora  estamos en la era del talento.

Aunque es imprescindible que vaya acompañado de trabajo y de actitud porque si no, se escapa, se desvanece, se convierte de frustración y desgana. El talento es la cruz de una moneda que necesariamente tiene la humildad en la cara porque si no se convierte en un repelente para los buenos compañeros de viaje. Hay mucho talento enterrado entre soberbia, altivez, ganas de aparentar, ganas de figurar, miedo concentrado a no llegar, a fracasar… ¿Quién  no lo ha sentido?

Esto va de humildad, sobre todo.

Va de decir basta y liderar tu vida. De salir del molde y descubrir cuál es tu valor…

Esto va de ti, si estás dispuesto a vivir sin excusas.

Si tus ganas son más grandes que tus miedos… Si estás dispuesto a mostrar lo que te diferencia y romper moldes, a romper normas, normas mentales, normas que llevas escritas en ti desde hace tiempo que te impulsan a creer que no puedes, que no sabes, que no sirves… Esto va de que te cuestiones si eres la persona que realmente sueñas ser y hagas lo necesario para convertirte en ella.

 

 

Anuncios

One thought on “Vivir sin excusas

Los comentarios están cerrados.