Eres el responsable de tu vida


Me decía el otro día un amigo que la vida da tantas vueltas que la persona de quién hoy te ríes, mañana te paga un sueldo…

Y es para pensar ¿verdad? Tantas veces vamos por la vida con esa prepotencia, pensando que hay personas de primera y personas de segunda…  Y lo digo en primera persona porque todos caemos en alguna ocasión… Cuántas veces has pensado que alguien es un friki y luego es friki se convierte en director general (eso tampoco tiene que significar nada) o nos demuestra que tenía mucho por ofrecer al mundo.

Y cuando te pasa a ti, cuánto duele ¿verdad? Que te miren por encima del hombro y te traten como si sólo merecieras migajas… Aunque esas cosas te transforman, al fin y al cabo, todo es un aprendizaje en la vida…

El caso es que tenemos esa tendencia  a pisar o menospreciar al que destaca. Nos encanta arrancar la piel a tiras al que triunfa o creemos que triunfa sin intentar saber el por qué de su éxito ni entenderlo. Juzgamos sin conocer y sentamos cátedra de lo absurdo… Nos llenamos la vida hablando de otros, muchas veces, porque tenemos demasiado miedo de hablar de la nuestra y descubrir que no estamos haciendo nada por cambiarla…

Siempre estamos dispuestos a laminar al que hemos decidido que es el adversario, pero que en realidad es alguien como tú, que está trabajando para salir del marasmo y podría ser un gran aliado…

¿Por qué nos cuesta tanto alegrarnos el éxito ajeno? No tiene sentido… ¿Nos puede la envidia? Pero si no podemos envidiar a otros, ¡cada uno brilla a su modo! Cada persona tiene algo que la hace extraordinaria… ¿No lo ves?

Eres único, no necesitas compararte a nadie ni encontrar enemigos.

Al fin y al cabo, si el que está nuestro lado tiene éxito, eso es maravilloso para nosotros. Lo es, no nos dejemos llevar por la rabia, lo es y mucho. Respiremos hondo y sepamos ver más allá del miedo…

De entrada, porque te alegras por él o por ella. Porque somos personas ¿Hay algo más importante que las personas? Y además, eso implica mucho… Porque significa que es posible, que hay oportunidades, que puedes, que la suerte te ronda porque ya se acerca a quiénes tienes al lado…  ¿Por qué no le preguntas cómo lo ha conseguido? Seguro que está tan contento que comparte contigo la fórmula y tú la aplicas a tu manera, claro…

Y además, ¿no es mejor tener cerca o conocer a personas que tienen éxito? Lo digo porque si te conoce y ve lo bueno que eres (todos lo somos en algo) podrá ayudarte a promocionarte para que tú llegues a dónde ha llegado él en tu ámbito…

¿Por qué pensamos que hay una ratio establecida de casos de éxito y cuando alguien triunfa pensamos que está ocupando nuestro lugar? Hay lugar para todos… Todos podemos brillar, nadie le quita nada a nadie… Ver que otros llegan a sus metas es un estímulo, una oportunidad…

¿Por qué perder esa oportunidad deseándole una plaga bíblica? Además eso no es nada bueno, no es sano, no puede generar buena suerte (si eso existe) de ninguna forma…

La suerte se gana, se construye… Se plasma en un papel con objetivos concretos y se convierte en emoción y pasión.

No sé por qué a veces tengo la sensación de que a algunas personas les molesta ver que los demás son felices… Como si su felicidad supusiera infelicidad para ellos… Como si pudieran cambiar eso poniendo cara de amargura o de asco… Como si evitar la dicha ajena llenara su vida de cosas maravillosas y justo es todo lo contrario.

A veces, nos podemos a la contra. Nos oponemos a todo lo que creemos que nosotros no sabremos hacer o enternder… A cualquier meta a la que creemos que no podremos llegar… Despreciamos lo que nos es ajeno o creemos que nos está vetado, lo que sueñan otros, lo que les hace vibrar, no somos capaces de ver ese mérito y pensamos que si les ignoramos o infravaloramos, dejarán de brillar.

Nos molestan incluso propuestas que no van con nosotros, que no nos afectan y que lo que buscan es más libertad y dignidad para las personas…

Como si evitando que otros sean libres nosotros dejásemos de ser esclavos… Como si la felicidad ajena nos molestara…

Es justo lo contrario… Lo que deseamos para nosotros es para todos… Eso es una sociedad saludable.

Cuando cerramos puertas a otros, no nos damos cuenta pero nos las cerramos a nosotros mismos… Todo está conectado. Todo es una cadena.

No hay día sin noche, ni sol sin lluvia.

Nos vamos pasando un testigo en esta carrera y quién no comparte el suyo, está cortando unas alas que acabarán siendo las alas que necesitará para volar algún día…

Estamos en un cambio de paradigma para todo. Los esquemas de siempre están cambiando y las estructuras rancias se tambalean. Entramos en una era donde se valora el talento y se construyen alianzas. Y para conseguir lazos firmes y compartir no sólo basta con ser bueno en lo tuyo, hace falta la actitud necesaria para ver el brillo en los demás… La humildad del que siempre aprende y se muestra abierto a conocer y aportar. Es este nuevo paradigma no sobra nadie… Nadie que quiera aportar su valor y abrir la mente. Hay que asumir riesgos, es cierto, pero la ventaja es la de ser dueño de tu vida y liderarla…

Somos responsables de lo que deseamos, de lo que hacemos, de lo que decimos… Cada palabra, cada gesto que hacemos, cada pensamiento es una inversión en nosotros y en el mundo, una energía desconocida que pone en marcha una máquina enorme que siempre fabrica lo que tenemos en mente… Sea hermoso o terrible, lo queramos o no, nos asuste o nos libere…

Si pensamos en lo que nos falta, dibuja  agujeros negros que se lo tragan todo…

Si pensamos en pisar a otro, fabrica grandes apisonadoras que un día se nos vendrán encima…

Si pensamos que no llegaremos, que no podemos, construye muros y cierra puertas.

Aunque, también construye puentes, amistades que te tienden la mano, oportunidades, soluciones…

Lo que deseamos, allí donde ponemos la intención, ponemos nuestra energía… Cuando sabemos qué queremos y nos fijamos en nosotros y no en lo que nos disgusta de los demás, somos capaces de construir nuestro destino…

Hemos venido a crear cosas hermosas, a compartir… No necesitamos competir con nadie porque todos jugamos en nuestra propia categoría y llegamos a nuestro propio podio.

La máquina de hacer realidad pensamientos y deseos siempre está en marcha, funciona Full Time. No para de generar, de crear nuevas realidades a cada segundo… La llevamos incorporada y somos nosotros quiénes decidimos si la ponemos a trabajar a nuestro favor o en contra… Si va a ayudarnos a seguir nuestro plan de objetivos o va a sabotearlo…

Si pierdes el tiempo en desear lo que otro tiene con pensamientos tristes y amargos de envidia o si te concentras y enfocas en tus deseos…

Tú eres el responsable. Lo sé, es mucha presión, tanto poder sobre tu vida asusta y abruma…Lo que decides ser y hacer con tu vida marca cada minuto que vives, tanto si escoges hacerlo a conciencia como si decides seguir sin asumir tu responsabilidad, esto no parará…  Lo asumas o no, lo aceptes o no, la maquina está siempre funcionando…

Eres tú quién decide si aprende a usarla. Eres tú quién toma la decisión de si usa el poder que tiene o lo desperdicia mirado para otro lado y buscando culpas ajenas.

Así que la próxima vez que veas a alguien celebrando un logro, no te quepa duda, únete a su fiesta y alégrate como si fuera por ti… El resultado es grandioso…

Anuncios

2 thoughts on “Eres el responsable de tu vida

  • Me encanta la sabiduría que transmites, Mercè. GRACIAS por manejar la palabra con la precisión de un bisturí.

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en este post porque estoy descubriéndolo en mí mismo. Cuando sentimos envidia, tristeza o rabia por los éxitos ajenos no es por mala intención sino por ignorancia, invidencia e inercia de nuestro ego, educado en autoridades, obediencia, crítica y reproche constante.

    Cuando te das cuenta que necesitas reeducar tu ego e inicias un proceso de transformación interior empiezas a “ver” todo lo que, con maestría, señalas en tu post. Y ya no hay vuelta atrás. Es una delicia iniciar el camino de vuelta a casa, al interior.

    Un abrazo.

    Me gusta

    • Totalmente, yo también lo he experimentado y estoy intentando “crecer” en este camino… El camino interior es duro pero maravilloso, al fin y al cabo es despojarte de todo lo que has añadido en ti por miedo y encontrar a tu yo de verdad a través del amor… El ego se enfada y no quiero pero al final, hay un día en el que te das cuenta de que te importa más tu paz que llevar la razón… Ese día el ego ha perdido la partida y has ganado tú…
      Ha muchos días así y al revés…
      Ánimo en este camino y mil gracias por tus palabras… Aquí nos encontramos, por algo será, todo pasa por algo, nada es casual… Un abrazo 🙂

      Me gusta

Los comentarios están cerrados.