Dibujar mapas o esnifar sueños


Hay una diferencia muy importante entre las personas que consiguen lo que sueñan y las que no, el compromiso.

No hablo sólo de comprometerse con el mundo y aceptar su misión en la vida para poner su talento a disposición de los demás… Hablo de un compromiso real contigo mismo. De coherencia en estado puro al cien por cien, cada día, a cada momento. De asumir ser esa persona que eres en realidad y llevar eso hasta las últimas consecuencias. De vivir en consonancia con lo que eres y lo que puedes llegar a ser y aceptar las pruebas que eso supone y las renuncias necesarias a lo que te aleja de tu esencia…

Hablo de dejar dogmas caducos y cerrar puertas a formas de vivir que te hacen pequeño. De responsabilizarse de tus días y dar saltos que asustan pero que liberan… Hablo de abrazar la incertidumbre y aceptar siempre lo que viene como el peldaño valioso de una escalera que lleva a tu cima personal…

Soñar es maravilloso. Es la energía que te ayuda a seguir y te moviliza por dentro, lo que te saca de la modorra del sofá y te ayuda a salir ahí a fuera, aunque haga frío. Tus sueños son a menudo lo que te separa de caer asqueado en la rutina de un trabajo que no te llena sino que te va vaciando de entusiasmo y ganas de vivir. Los que sueñan están más vivos que los que sólo transitan por la vida esperando a que algo caiga del cielo y les alumbre para seguir andando.  Sin embargo, soñar se convierte a veces en una ampliación de nuestra zona de confort. Un espacio que nos permite observar en realidad virtual cómo sería la vida si nos atreviéramos pero sin tener que apretar el acelerador… Toda la emoción pero sin riesgo… ¿Eres un observador? ¿Buscas la comodidad o quieres decidir sobre tu vida?

He conocido muchas personas adictas a sus sueños que se han convertido en verdaderos yonkis de sus sueños. Los esnifan pero los dejan para luego, siempre. Viven en un limbo ficticio en el que no son lo que son ni lo que pueden llegar a ser…  Sueñan para poder arrastrarse cada día, pero viven embalsamados en sus propios deseos. Soñar genera tanta adrenalina como correr o bailar, pero necesita que te muevas, que actúes, que diseñes un plan.

Nadie triunfa si no convierte sus éxitos en objetivos. Si no se sienta a hacer una lista de sus metas y define un mapa con la ruta para conseguirlas.

¿Sabes cómo? ¿Eres de los que dibujan mapas o de los que esnifan sueños?

Si estás en el primer grupo, te felicito. Soñar nos transforma por dentro si somos capaces de darnos cuenta de que esa energía que nos regala el puro acto de imaginar y visualizar lo que queremos debemos usarla para crear y trabajar.

Manos a la obra.

¿Ya sabes lo qué quieres? No hablo sólo de decidir ser escritor, poeta, bombero o coach… Hablo del tipo de persona que consigue lo que tú quieres. ¿Ya lo eres? ¿Eres capaz de describirla? ¿qué capacidades tiene? ¿cómo se comunica?

¿Cómo es esa persona? ¿cómo camina? ¿qué lee? ¿Cómo habla? ¿Qué te dicen sus ojos cuando mira?¿A quién sigue en las redes sociales? ¿Cómo piensa? ¿Qué se mueve? ¿A qué huele? Si te la encontraras, ¿qué le preguntarías?

No hablo de vender tu esencia sino de encontrar en ti mismo lo que hace que traspires como la persona que consigue lo que tú sueñas… Rebuscar en ti para mirar a tu talento a la cara y sacarle partido.

Analicémoslo por partes… Sé sincero contigo, es muy importante…

¿Tu sueño va contigo? ¿Eres capaz de comprometerte a hacer lo necesario para llegar a él? ¿Estás enamorado de tus proyectos? ¿Te alucina imaginar que se hacen reales? ¿Los visualizas? ¿Los sientes?

No me refiero a venderte ni traicionarte sino a ser capaz de cambiar en ti todo aquello que te impide conseguirlo, todo aquello que es una barrera que tú mismo has construido para evitarte el éxito sin saberlo…
¿Ya sabes por qué hasta ahora no lo has decidido? ¿Qué te retiene para no actuar? ¿A qué esperas? ¿Qué te asusta?

Seamos directos… ¿Vas a ser capaz de afrontar tus miedos para realmente dedicarte a lo que te gusta?

Hazte muchas preguntas, muchas, cuántas más mejor. Y a poder ser, hazte aquellas preguntas impertinentes que te pongan más nervioso y no quieras contestar porque te escuecen, porque te duelen…

Yo te ayudo con la más dura, tal vez… ¿Por qué has estado tanto tiempo esnifando sueños? ¿A qué temías enfrentarte?

Si eres capaz de responder sinceramente, ya sabes a qué te enfrentas y lo primero que debes hacer. Llevarle la contraria a esa necesidad de postergar tus deseos. Detectar lo que te da asusta y dirigirte a ello sin demora, a pecho descubierto, sin trampas ni escudos, sin refugios posibles donde ocultarse cuando las cosas se pongan feas…

Decide quién quieres ser y busca en ti las herramientas para serlo. Están ahí todas, eres tú, en sin filtros ni escudos.

Es cómo tú. Tiene tus ojos y mira como tú mirarías si estuvieras convencido de que puedes… Camina como tú cuando confías en ti mismo… Tiene tu talento pero sabe cómo ponerlo al servicio de los demás para que crezca. Eres tú después de que las ganas por alcanzar tu sueño te transforma y haga crecer, eres tú con toda tu capacidad de enamorar al mundo.

Esa persona eres tú cuando superas tus miedos. Cuando le preguntas, te dice que también hubo un tiempo en el que estaba muy asustado pero que un día tuvo que elegir… Siempre hay un día en que se debe tomar una gran decisión, dejarse llevar por el miedo o por el sueño… Y esa persona, escoge vida, escoge brillo, escoge dar el paso aunque le llamen loco.

Y cuando das ese paso, dejas todas las emociones ya exploradas que ya no te sirven de lado, porque ya no necesitas regodearte en la pena,  pedir compasión por nada, ni ser una víctima de ninguna circunstancia. Porque tu vida la diriges tú y ya no eres yonki de tu propia desidia ni estás atado a tus quejas.

Todo eso puede suceder ahora.  Ya tienes lo que necesitas. Lo que buscas para triunfar está en ti.

Dibuja tu mapa y encuentra ese lugar donde puedes llegar a adquirir tu tamaño real. Acepta quién eres y toma el poder de tu vida.

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